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Conflictos y oportunidades en el ambiente tucumano Las actividades productivas que utilizan directa o indirectamente los recursos naturales históricamente han sido catalogadas como “enemigas” del medio ambiente. Sin embargo, en los años recientes se ha desarrollado una corriente que tiene como principal objetivo vincular el desarrollo productivo con la conservación. Para ello, es fundamental la planificación de las acciones en el marco de un escenario regional caracterizado por la realidad económica, social y ambiental y con la participación de todos los sectores representativos de la realidad local. Tucumán es la provincia de mayor densidad poblacional de la Argentina, y su población se sustenta en una intensa actividad productiva: citricultura, caña de azúcar, soja, minería, turismo, algunas de las cuales son de alto impacto para el ambiente en la que se realizan. Por otro lado, la provincia alberga una gran heterogeneidad de paisajes naturales pertenecientes a las ecorregiones Altoandina, Monte, Selvas Subtropicales de Montaña (Yungas) y Bosque Chaqueño. La conservación de estos ecosistemas es altamente deseable desde el punto de vista estético y ético, ya que los ecosistemas naturales proveen los “servicios ecosistémicos” que permiten el funcionamiento adecuado de los sistemas productivos (conservación de cuencas hídricas, protección de la biodiversidad, usos recreativos y turísticos). Para compatibilizar los usos productivos con la conservación de los ecosistemas, es necesario un trabajo entre el sector privado, el gobierno, la población, las instituciones académicas y las ONGs para conciliar intereses y optimizar los beneficios. El Bosque Modelo Tucumán constituye
justamente un escenario de trabajo mancomunado entre los sectores
representativos de la realidad de la provincia con el objetivo de
planificar el uso de los recursos naturales en un marco de sustentabilidad
económica y ambiental.
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